ENTRE PUCHEROS

 

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Sin beso de buenas noches de mi madre me vuelvo a acostar hoy, pero le propongo a mi hermano que esperemos despiertos a papá. ¡Él sí que nos dará un beso!

Mientras, en la oscuridad del dormitorio, intento repasar los acontecimientos del día y acabo de recordar que nunca conocí a mi padre y que, según me contaron en el orfelinato, mi madre murió en el que era su primer parto; así pues, tampoco tengo hermanos.

Aquí, en el monasterio, los demás monjes ya no me dejan cocinar porque dicen que se me va la olla, pero… no sé por qué os contaba esto.

IsidroMoreno

PELUSAS

 

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Sin beso de buenas noches de mamá llevo varios días. Tú, sin embargo, todas las noches, recibes tu dosis de cariño —le decía a su hermano pequeño al que llevaba tiernamente asido por los hombros.

Ambos caminaban sin rumbo por el sendero solitario hasta que, en el vertedero, vieron los restos de un manillar de bicicleta que le recordaron a la quijada de un burro.

—Abel, tú mira hacia aquel lado.

 

IsidroMoreno

UN NUEVO ESTILO

 

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De un manotazo arranca la pintura de su caballete, desclava el lienzo y lo corta en dos. Embriagado por la cólera ante la falta de musa, repite varias veces la acción de seccionar su obra. La pintura queda en pedazos y sumisa a merced de su creador.

Los fragmentos del lienzo, dispersos sobre el suelo del taller, le evocan otra realidad y otras interesantes perspectivas. Arrepentido, con los ojos cerrados y al azar, recompone el puzle, que pega sobre una nueva tabla. Mañana lo mostrará a sus amigos: Braque, Gris y Pablo el malagueño. El cuadro quizás lo titule: «Cubismo».

 

IsidroMoreno

OBSTINACIÓN

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Me aposté junto a la cabina de teléfono.

Me tendí en mitad de la calle fingiéndome desmayada.

Subí en topless a la azotea del más alto edificio.

Mantuve guardia ante la puerta del Daily Planet, haciendo vudú a la estúpida de Lois Lane.

Me encerré en el calabozo de la comisaría.

Gritaba tu nombre cuando, a rastras, me sacaban del calabozo de la comisaría.

Me leí, en ENTC, todos los relatos sobre héroes.

Me apunté a Superhéros Sans Frontières

Estoy aprendiendo a hacer el pino para que te fijes en mí, o me rescates, o me cojas en tus brazo, o me… ¡¡Por Dios, Superman!!

 

IsidroMoreno

INVISIBLES

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Múltiples zonas de la capital fueron acordonadas en previsión de altercados, generándose un gran despliegue policial tras el anuncio de la manifestación de los «Invisibles».

Periodistas gráficos de múltiples televisiones, prensa y revistas nacionales e internacionales, armados de cámaras y objetivos, se disponían estratégicamente a recoger y transmitir tan paradójica manifestación de Invisibles que, al parecer, estaría constituida por científicos, magos, mitos de leyendas urbanas, frikis y, posiblemente, de otros indeseables individuos con dudosos fines.

La televisión pública, ante semejante acontecimiento, dedicó el titular del telediario a dicha concentración. Si bien, los tres minutos del reportaje televisivo consistían en nueve tensos planos secuencia, en los que se apreciaban nueve típicos rincones capitalinos, sin gentes e inertes si no fuese por la accidental invasión de escena por algún reportero o coche de policía.

A la mañana siguiente, en la portada de los periódicos aparecía una foto en gris, como velada y con el titular: «Los Invisibles celebran su gran éxito por la multitudinaria manifestación».

En el artículo periodístico, resaltaban la ausencia de altercados y detenciones, lamentando, eso sí, la indeseada asistencia de algunos invisibles de los denominados fantasmas sin sábana, que, con aviesos fines, trataron de reventar la concentración sin lograrlo, pues, reducido su presidente un tal Josemari, emprendieron la huida por el Paseo del Retiro —que para eso será.

En cuanto al propósito de su invisibilidad, así como de las bondades del experimento, no dejaron constancia expresa alguna, aplazando para próxima exhibición, las aclaraciones, retos y fines perseguidos, por lo que…

—¡Continuará!

 

IsidroMoreno

MANIFESTACIÓN LINGÜÍSTICA

 

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El tumulto ante la RAE era mayúsculo. Los antidisturbios pretendían acordonar la zona y separar a los grupos de manifestantes que allí se congregaban y cuyas causas y reivindicaciones eran desconocidas por los policías y por el resto de viandantes.

De una parte se observaban pancartas con las siglas «P.E.L.E.A.L.» (Plataforma Española de Lingüistas, Escrito-res y Aficionados a la Literatura), enarboladas por un variopinto público con mensajes de demandas que apenas pude leer, pues a su vez, dichas pancartas servían como armas arrojadizas o de contundente golpeo a todo elemento cercano.

De otra parte, centenares de signos ortográficos, como guardia pretoriana, defendían las puertas de tan insigne edificio. Allí se congregaban luchando a «brazo partido» cientos de comillas, corchetes, interrogaciones y admiraciones tanto de principio como de final, calderones, antilambdas, virgulillas de eñes, asteriscos, apóstrofos solidarios, diéresis, tildes cabreadas, barras, flechas, puntos suspensivos… creo que toda la representación de los signos de puntuación, diacríticos y auxiliares, que volaban y giraban en el aire con incursiones asesinas sobre cualquier cosa que se moviese.

Yo había sido invitado a una conferencia de gramática anglo-española, pero sin noticias de posibles disturbios, aunque pronto me encontré inmerso en un cuarto grupo contendiente, compuesto por despistados británicos y otros antiguos compañeros de facultad asistentes —supongo— a la conferencia y a los que apenas pude saludar, pues, en aquel tumulto a cuatro bandas era difícil hasta pensar. Recibí un golpe en la cabeza con una pancarta que decía: «NO A LA REFORMA ORTOGRÁFICA de 2010». No sé si vi las estrellas o eran asteriscos voladores, pero también observé cómo una tilde cabreada atacaba a un policía solo que, de inmediato, lo convirtió en un adverbio, pero con mente.

Frente a mi grupo de supuestos británicos —yo soy toledano, que conste—, una decena de eñes nos reprobaban el ostracismo que sufrían en el lenguaje internacional e informático. Otras tantas admiraciones e interrogaciones de inicio nos abucheaban y nos recriminaban su deseo de continuidad laboral en el idioma español, pues cierto es que se rumoreaba sobre la propuesta para eliminar el uso de esos signos de inicio.

Dos parejas formadas por «CH» y «LL», cogidas en cariñosa actitud, las vi escabullirse entre la muchedumbre abandonan-do una pancarta en la que se leía: «¡NO DISCRIMINACIÓN A LOS DÍGRAFOS! (También somos letras)»

Ya no recuerdo más de aquella manifestación, pues una virgulilla se me introdujo en un ojo y, casi a la par, una picuda antilambda, se me clavó entre ceja y ceja, pero lo peor fue cuando vi caer sobre mí un enorme paréntesis, que hizo lo propio en mi percepción de la realidad hasta este momento en que, tumbado en una cama de hospital, intento averiguar las tribulaciones y demandas de aquellos elementos que formaban el tumulto ante la RAE.

* * *

IsidroMoreno

NO ME ESPERES

 

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El traje era auténtico, no así mi marido, que enfundado en aquel uniforme del dictador, le suplantaba en muchos actos, unos por alto riesgo en su seguridad y otros, como esta inauguración del pantano, por su banalidad y refuerzo de la pretendida ubicuidad.

Me emociono cuando en televisión se toca el lóbulo de su oreja, es nuestra señal secreta de, «te quiero».

Ahora mira fijo a la cámara con los ojos más tristes del mundo, pues ambos sabemos que al dictador le quedan los días contados.

IsidroMoreno

(Para “Relatos en Cadena” de Cadena SER. Restricciones: Frase inicial)