CARPE DIEM (en 600 palabras)

 

 

 

CARPE DIEM

Brillante mañana de primavera que prometía ser un gran día para Ladislao,  aunque un agudo dolor interno amenazaba con enturbiarlo.

Decidido a aprovechar y a estirar lo más posible aquella jornada, saltó raudo de la cama dispuesto a acudir a la cita con su amigo al que invitaría a desayunar en el Hotel Palace.

Tras el lujoso desayuno y despedida efusiva de su viejo amigo, decidió entrar en unos grandes almacenes para cambiar de look, por lo que después de una hora y ya en la calle, al verse reflejado en un escaparate, se sintió como un perfecto gilipollas con su nueva indumentaria. Para calmar las voces de su conciencia, al primer indigente con el que se cruzó, le entregó la bolsa de los grandes almacenes conteniendo los zapatos y ropa usada con la que había salido de casa.

Tenía concertada cita en la más famosa marisquería, con su gran amiga, -pues sólo quedó en eso, en gran amiga – donde tomarían un aperitivo, recordarían viejos tiempos y se pondrían al día en noticias.

Tras el lujoso aperitivo y despedida efusiva de su gran amiga, a la puerta del local le esperaba el chófer de una larga limusina blanca, invitándole a  acceder a tan fastuoso vehículo que atraía las miradas de todos los transeúntes y que rápidamente le condujo a la cita con su antiguo compañero de trabajo y buen amigo, con el que había quedado para invitarle a comer en el Hotel Ritz.

Tras la lujosa comida, el amigo, el chófer, la limusina y él, decidieron ir de putas. Después de la inconfesable experiencia, ya sin limusina, sin chófer y bajo los efectos del alcohol, alquilaron todo un palco de un teatro en que pudieron disfrutar de aquel musical de moda en la capital.

Tras el lejano desayuno del Palace, las compras en El Corte Inglés, su imagen de gilipollas, la mariscada con su amor imposible, la comida del Ritz, la bacanal con las putas, el baile borracho en el palco del musical, los besos de despedida de su amigo…  ¡Ya estaba solo! y eso era lo peor, pues Ladislao empezaba a recordar el matutino y pertinaz dolor interno.

Decidió “tomar la última copa” en el pub cerca de casa. Quiso bailar con el camarero, pero éste no accedió, aludiendo que estaba de servicio, por lo que acabó bailando con una señora de mediana edad que al igual que él, estaba solamente acompañada por un vaso de culo gordo con whisky.  Al rato, ambos y a coro con Mr. Sinatra,  entonaban un melancólico My Way… “And now, the end is near…” reservando una inusitada fuerza y emoción para el apoteósico final de tan famoso tema… “I did it my way”  y que a ambos,  les hacía saltar las lágrimas quizás embriagados por el mensaje de la canción o quizá por las copas de whisky

Llegada la hora de pagar, pues también era la hora de cerrar, Ladislao se sintió contrariado al oír del camarero, que su tarjeta tenía agotado el crédito, por lo que tras rebuscar en cartera y bolsillos, tanto Ladislao como la buena señora de mediana edad, consiguieron pagar la cuenta, si bien el camarero se ofreció a invitarles a una de las rondas, ya que la colecta,  alcanzar la totalidad de la cuenta, no podía.

A la mañana siguiente, tal y como estaba previsto y anotado en la agenda,  Ladislao, con su agudo dolor interno y un inusual dolor de cabeza, tomaba un taxi con dirección a la unidad de oncología del hospital de La Paz, donde le suministrarían tratamiento paliativo para su cáncer terminal.

Continuará… 

 

 IsidroMoreno

(Texto de 600 palabras)

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CARPE DIEM (50 palabras)

 

CARPE DIEM

Con nuevo y carísimo vestuario, se alojó en el Ritz, convocó individualmente a cada amigo, comió, bebió, rió, bailó con su amor imposible, luego fue de putas, luego cantó, luego lloró, luego se despidió y al día siguiente, según lo previsto, se internó en la unidad de paliativos de oncología.

IsidroMoreno

(Texto de 50 palabras)

MITSUKO KOUCHI

 

MITSUKO KOUCHI

Una fuerza invisible  la desplazó no sabía cuánto, un ruido atronador reventó sus tímpanos mientras una deslumbrante luz blanca cegaba sus ojos.

Al volver en sí, harapos colgantes de girones de ropa y piel eran ahora el vestido de su dolorido cuerpo adolescente y bello.

Nubes de polvo, cuerpos abrasados, ruinas y esqueletos de edificios, conformaban tan solo un recuerdo de lo que hacía unos instantes, era una gran ciudad.

A pesar de todo, Hiroshima se volvió a levantar de sus cenizas y  Mitsuko Kouchi, pudo sobrevivir al estallido de la primera bomba atómica.

Sin saberlo, Nagasaki esperaba su turno.

 

IsidroMoreno

(Texto de 100 palabras)

LAIKA

LAIKA

A mi hija Leticia, le encantaban mis disparatadas e improvisadas historias  y que acompañados de nuestra perrita Nora, con expresión babeante, hacían más llevadera la merienda de Leticia.

En uno de estos relatos, encontramos un perrita vagabunda. No era de raza conocida, pero nos gustó tanto que la adoptamos como otro miembro más de la familia.

Un día se escapó y no volvimos a saber de ella hasta ver su fotografía en los periódicos, apareciendo dentro de un cohete espacial, pues sería el primer ser vivo que  orbitaría la Tierra.

Nos sentíamos orgullosos de Laika y de que sus nuevos dueños hubieran respetado el nombre grabado en su chapita asida al cuello.

A menudo, mi hija me seguía preguntando por Laika y su cruel destino y, en las noches de luna llena, Nora emitía largos y melancólicos aullidos con las orejas tiesas y la mirada clavada en alguna estrella del firmamento. Yo creo que ella imaginaba a su amiga Laika viajando eternamente y observándonos desde la ventanilla de tan enjuto artefacto.

De esto han pasado muchos años, pero he revivido el recuerdo al escuchar a Leticia contar esta misma historia a su hijo entre cucharada y cucharada de la merienda.

IsidroMoreno

(Texto de 200 palabras. Para concurso ENTC. Tema: Viaje por el espacio. Marzo-Abril 2016)

REGRESION

 

REGRESIÓN

Aparecieron en el siglo XXI deseando comprobar la posteridad y trascendencia de su obra. Mozart, Bach, Beethoven y Häendel, verificaron que su música y sus nombres,  habían traspasado la barrera del tiempo y orgullosos visitaron la Biblioteca Nacional, los archivos del Teatro Real y una importante tienda de música clásica con unos “mágicos” discos que contenían sus obras interpretadas por grandes orquestas.

Henchidos de orgullo, concluida su visita  y en espera de ser devueltos a su residencia de genios jubilados, pasearon por aquella bulliciosa capital española, asombrándose de los nuevos tiempos y poniendo especial atención a la música y músicos callejeros.

Boquiabiertos quedaron con esos rápidos carros de metal que abundaban por doquier y muchos de ellos, a través de sus ventanas, expulsaban un fuerte ruido al que llamaban música, aunque sólo consistiera en una paupérrima armonía con ritmo simple y un reiterativo  “chim pum chim pum” capaz de provocar dolor en sienes, revoltijos en las tripas y vibrar de cristales

Regresaron al hotel deseando ser rescatados por la máquina del tiempo que les devolvería a su tiempo y lugar de origen.

Perplejos y decepcionados, se preguntaban en qué habrían fallado.

 

IsidroMoreno

CARPE DIEM

 

Carpe Diem

Decidido a estirar lo más posible aquella jornada, saltó de la cama para acudir a la cita con su amigo al que invitaría a desayunar en el Hotel Palace.

Tras el lujoso desayuno y despedida efusiva, entró en unos grandes almacenes para cambiar de look. Ya en la calle, se sintió como un perfecto gilipollas. Para calmar las voces de su conciencia, entregó a un indigente la ropa y zapatos con la que había salido de casa.

Tenía concertada cita en la más famosa marisquería, con su gran amiga, de la que una vez más se despidió, a su pesar, con beso en la mejilla.

Después, le esperaba el chófer de una  limusina blanca, que le conduciría a la cita con su antiguo compañero de trabajo, al que invitaría a comer en el Hotel Ritz.

Luego, amigo, chófer, limusina y él, antes de la función de teatro, decidieron ir de putas.

Tras el desayuno del Palace, las compras en El Corte Inglés, su imagen de gilipollas, la mariscada con su amor imposible, la comida del Ritz, la bacanal con las putas, el baile borracho en el palco del musical, los besos de despedida de su amigo…  ¡Ya estaba solo! y nuevamente empezaba a sufrir el pertinaz dolor interno.

Decidió “tomar la última copa”. Quiso bailar con el camarero, pero acabó bailando con una señora  y entonado a coro con Mr. Sinatra, un melancólico My Way… “El fin muy cerca está…”  y con fuerza en el apoteósico final… “a mi maneeeera”  que a ambos  les hacía saltar las lágrimas.

A la mañana siguiente, según lo previsto,  Ladislao, con su agudo dolor interno y una inusual resaca, tomaba un taxi sin vuelta con dirección a la unidad de oncología del Hospital  La Paz, donde le suministrarían tratamiento paliativo para su cáncer terminal.

IsidroMoreno

(Texto de 300 palabras)

JUBILADOS

 

JUBILADOS

La Señorita P.C. no recordaba el tiempo que llevaba recluida entre aquellas cuatro paredes, pues aunque compartiendo estancia con  otros compañeros de fatigas, no dejaba de ser lo más parecido a una residencia de jubilados.

Tampoco hallaba consuelo entre las otras compañeras de residencia pues se veían afectadas por el mismo sentimiento de abandono y frustración. En cuanto a los compañeros, la situación no era muy diferente, aunque estos mantenían un estúpido halo de superioridad por creerse más versátiles, ya que a menudo eran escogidos para pequeñas labores puntuales.

Todos habían trabajado para un modesto escritor de relatos y novelas, pero  en los últimos tiempos, habían sido sustituidos por un odioso ordenador y tanto ellas, las plumas, como ellos, los bolígrafos y lápices, ahora se veían relegados al olvido en una lujosa caja de madera de ébano.

La señorita Parker Vacumatic, por ser la más anciana, cada día se erigía como la pluma jefe,  y les comunicaba, para envidia de todos, que pronto llegaría la mano de su dueño a rescatarla y volvería a ser útil y preciada como en los viejos tiempos.

 

IsidroMoreno