THE KISS

Mi joven esposa no lo hubiese encajado bien, por eso nunca comuniqué a la prensa que yo fuese el hombre de la foto. Sin embargo, fueron muchos los impostores que quisieron atribuirse el protagonismo de la pareja de tan célebre fotografía.

Nunca lo olvidé y nunca me arrepentí de haber sido el protagonista de aquella escena inmortalizada por todos los periódicos de la época. Era mi secreto.

Bastantes años después, una televisión organizó un concurso festivo de imitación de la pose fotográfica. Se pretendía esclarecer la identidad de los auténticos protagonistas de la famosa foto de 1945 en Times Square. Debido al éxito del concurso, se sigue celebrando anualmente. Ya llevo doce años consecutivos vistiéndome de marinero y desde la primera vez que la invité como compañera  de foto, a pesar de las decenas de aspirantes disfrazadas de enfermeras, supe por su mirada, que era ella la misma joven enfermera  a la que estreché por la cintura y la besé fugaz pero apasionadamente.

Ella y yo no hablamos, solo nos besamos largamente, posando para la foto anual y, aunque nunca ganamos el concurso, sabemos que somos aquellos descarados protagonistas embriagados de alegría por el final de la guerra.

 

IsidroMoreno

LIMBO

Da arte clássica ao cenário cotidiano e contemporâneo, por Alexey ...

Noticias sobre Tag | Página 312 | El Comercio Perú

 

 

LIMBO

Hoy en clase de Lengua, la seño nos ha dicho que escribamos sobre unas fotografías muy extrañas. A algunos niños nos daba miedo porque no sabemos bien qué hacían en esas fotos, nuestras profes, el arcángel Gabi y el arcángel Rafa, Jesús semi desnudo y dormido, su mamá con un bebé, mi seño con un libro… Pero, lo más extraño del todo era la habitación donde estaban, sin nubes, con poca luz, con unas ventanas raras y con gente desconocida en asientos, entre barras. A mí, esa casa me parece rara y me da miedo. Me gusta más vivir en nuestro limbo.

laura franch Twitterren: "Alexey Kondakov es un artista ucraniano ...

IsidroMoreno

(Para la página de: El Bic Naranja: Viernes creativos. 21/06/2020)

LOS CAPRICHOS DE LA SEÑORA MARQUESA

 

En el mundillo de las “celebrities” era conocida su obsesión por el buen gusto, por la pulcritud y la imagen.  Así, su biblioteca acogía ordenadamente más de cinco mil volúmenes de autores universales de todas las épocas y estilos. El salón estaba amueblado con impolutos muebles de dos y tres siglos de antigüedad,   Siempre tenía en perfecto estado de revista no solo su amplia colección de zapatos, sino multitud de trajes, vestidos, joyas y abalorios. También, ante la verja de entrada se exhibían imponentes y relucientes su Rolls-Royce Phantom y su Ferrari Testarossa.                                                                                              En su última entrevista con la prensa, la señora marquesa reconoció que se le había marchado el nuevo mayordomo; que el Rolls-Royce estaba averiado desde que ella enviudó; que su Ferrari nunca lo condujo porque no consiguió aprobar el examen de conducir; que conservaba muchísimos de sus trajes porque el incremento de unos kilillos de más le impiden volver a entrar en ellos; que los zapatos estaban como nuevos, pues por su acusada dolencia prefería ir en silla de ruedas; que a su salón casi nunca entraba, porque ella apenas utilizaba cuatro o cinco estancias de la mansión; y que la biblioteca, la visita un par de veces al año para comprobar la inexistencia de telarañas ni goteras, porque la señora marquesa nunca aprendió a leer.

Alguna prensa amarilla comenta que la confesión explícita de la marquesa fue debida a un momento de amarga tristeza ante la dimisión del nuevo mayordomo, aunque este, al igual que todos los anteriores, tampoco ha querido comentar detalles más allá de lo poco pagado y de los caprichos exigidos por la marquesa. Pero aún, no se conoce cuánto pagaba ni cuáles eran esos caprichos exigidos.

 

IsidroMoreno  

REDACTOR ANÓNIMO

Mi trabajo actual es, redactor de manuales de usuarios de artilugios médicos para aplicación en órganos genitales. También traduzco y redacto folletos como: Modos de empleo de juguetes y utensilios sexuales, por cierto, muy en auge en estos tiempos.

Para conseguir una óptima explicación de las instrucciones de uso, a menudo, me es imprescindible observar “in situ” el uso de los diferentes artefactos y objetos que fabrican, diseñan o comercializan las empresas para las que trabajo.

Dada la peculiar privacidad en el uso de dichos dispositivos, a pesar de mi veteranía en el oficio, sigo pasando por situaciones embarazosas debido al pudor que me genera mi mal disimulada timidez.  También hay clientes probadores, y en especial clientas, que tampoco pueden superar cierta turbación ante mi presencia, por muy profesionales que ambos intentemos mostrarnos.

Habitualmente, para destensar la situación cuando estoy ante una mujer, me comporto cual científico despistado de película de humor y con un toque afeminado o, a veces, como un ser asexual con residencia en otros mundos paralelos. En caso de trabajar ante varones u homosexuales, también me hago el loco y me muestro, por ejemplo, como un hincha de algún equipo de fútbol, con ganas de acabar pronto la incómoda prueba y, si se tercia, con la excusa de ver tal o cual partido. Todo sea por dar naturalidad al asunto.

Harto de aquellas situaciones, logré convencer a mi pareja para realizar nosotros mismos las pruebas de los diversos artilficios sexuales, bien de forma individualizada o bien en común. No fue cosa fácil al principio, pues a pesar de ser diez años más joven que yo, me insistía con su rechazo a la utilización de determinados juguetes. Pasado un tiempo, conseguí que ella entrase a formar parte de la plantilla de la empresa y ambos nos convertimos en unos expertos profesionales del tema, contribuyendo, incluso, con numerosos artículos literarios publicados en varias revistas internacionales del sector.

El momento álgido de nuestra profesión coincidió con la pruebas exhaustivas de un espectacular robot humanoide —cedido por la empresa—, programado con increíbles funciones sentimentales y amatorias; diseñado principalmente para erradicar el sentimiento de soledad amorosa, sustituyendo así al varón impertinente de carne y hueso, prometiendo una serie de excelencias conductuales y amatorias que ampliaban ostensiblemente el repertorio de funciones y bondades. Fue, sin duda, el manual informativo más extenso y complejo que ambos habíamos redactado. 

Pasado un tiempo, comprobé, en mi propia autoestima, que la frecuencia de las relaciones sexuales con mi pareja estaban bajo mínimos y que el cuidado y apego demostrado por ella hacia Cíborg —que así le llamaba—, estaban sobre máximos. Dado que nuestras relaciones no retomaban el cauce óptimo para la estabilidad emocional, mi compañera decidió abandonarme.

Un día, y por sorpresa, me trajeron a casa un enorme paquete que en principio rehusé al transportista, pues yo no había comprado ningún frigorífico ni nada de semejante magnitud. Pero, tras escuchar las palabras de sensatez y calma del transportista —que no estaba dispuesto a volver a descender cuatro pisos con aquel mamotreto—, opté por acogerlo y al abrirlo descubrí que se trataba de una preciosa Ciborgwoman. Un rato después recibí un whatsapps de mi expareja: “Espero que te guste mi regalo”.

Con el tiempo he comprobado que el ser humano posee una desmesurada capacidad de adaptación. Así, he de confesar que me resigné a la ausencia de ella y su Cib; que me adapté a la cariñosa personalidad de mi Ciborgwoman; que sobreviví a la amargura de un ERE de la empresa que me mandó al paro; que me jodió que ella se quedara en la empresa y no sufriera el ERE; que, en el fondo, me alegro que ella siga en la empresa y que me conformo con mi mierda de trabajo actual que apenas me aporta unos euros para sobrevivir, pero me lo paso bien redactando, previo encargo en mi página web, cartas de amor por todo el mundo y en varios idiomas. Debo ser eficaz en los mensajes amorosos de las misivas, pues además de recomendarme, muchos meses las propinas superan la facturación por los servicios realizados,

Sin embargo, me está empezando a preocupar cierta actitud hostil de mi ciborgwoman. Me responde con monosílabos y ha dejado de ayudarme con la correspondencia amorosa. Creo que siente celos ante las múltiples solicitudes de amistad y de otros explícitos fines que, muchas clientas, me piden tras recibir las cartas de amor encargadas para enviar a sus respectivos amantes y que, según deduzco, los repudian o los olvidan cuando conocen, o imaginan, mi capacidad y mis habilidades lingüísticas en el arte del amor.

IsidroMoreno

AYUNTAMIENTO

 

Llananzanes Un Pueblo abandonado - HDR - Comunidad Nikonistas

Los más jóvenes emigraron a la ciudad, los más viejos se fueron para siempre y finalmente, a pesar de los esfuerzos, la aldea, resignada, aceptó su condición de fantasma cuando ya solo cuatro almas pululaban por la única calle transitable que, hace tiempo, era animada; o eso dicen.

Los Leduc y los González, que hacía unos años vinieron a repoblar y encontrar un modo de vida idílico, eran jóvenes y amigos. Hoy, aunque siguen siendo jóvenes, ya no son amigos. Entre ambas parejas no se dirigen la palabra y va para dos años. El silencio en el pueblo es sepulcral, si bien, desde el inicio de la primavera, un tal Narrador Omnisciente me ha contado que, algunos días a la hora tonta de la siesta, junto al río, Claude Leduc y Paqui, se bañan desnudos y después, tras un grueso árbol, no sólo hablan sin rencor, sino que de forma palpable, comprueban que son más placenteras las caricias que las discusiones.

Y, Omnisciente me sigue narrando en secreto que, en las noches de luna, desde los vacíos ventanales del ayuntamiento, también abandonado, salen ardorosos gemidos y entrecortados suspiros que sólo Ginette Leduc, Juan González y Narrador Omnisciente conocen su procedencia.

 

IsidroMoreno