TODO POR LA CAUSA

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Llevamos una hora recogiendo pelotas del suelo y más de una docena se han perdido al salirse de la cancha. Hace un sol de justicia; me pica toda la piel del cuerpo y supongo que es por la tinta de los innumerables tatuajes que, como a marineros de postal, nos han dibujado. Por si fuera poco, el fotógrafo nos ha dicho que nos encendiésemos un pitillo, y nosotras nunca hemos fumado. El ayudante del fotógrafo, un adolescente con pocas luces, nos ha dicho: «Si ya no ‘tenís’ pelotas, no ‘podís’ jugar». Entre la risa por el tenís, la alegría por el no podís y la tos por el cigarro, estamos dudando de la efectividad del reportaje para el feminismo y la igualdad de género.

Mi compañera me dice que estas fotos, quizás en 2020, o sea, dentro de cien años, al menos sirvan para inspirar a escritores de relatos y evocar la lucha de la mujer.

Por cierto, mi amiga y yo hemos deducido el origen del nombre de este nuevo deporte. O eso creemos.

IsidroMoreno  

SIETE VIDAS

Jero tenía fama de huraño. No se le conocía relación afectiva alguna excepto la compañía omnipresente de su gato. Sin embargo, eran reconocidas sus hazañas durante la guerra española y luego en el frente soviético. Salvó a muchas personas en incendios y en bombardeos. En la batalla, siempre compenetrado con su mascota, mostraba notorio desapego por su vida. Varias veces les dieron por muertos.

Dicen que en su entierro, vieron vagar al anciano entre las tumbas con el minino arrebujado entre los pliegues del abrigo y que. con resignación le susurraba: «ya estamos en la séptima, amigo».

IsidroMoreno

(Para la liga LEMCA  2020 de ENTC. Equipo de Castilla La Mancha )

VENDETTA

Hacía tres primaveras que las expulsaron del pueblo. Decían que ensuciaban mucho, que se comían los huevos de otras aves y las lombrices del campo. El alcalde ordenó la destrucción de sus nidos. Las cigüeñas tuvieron que migrar y buscar nuevos campanarios.  Muchas crías no lo superaron.

Desde entonces, en sus travesías, cuando de forma majestuosa sobrevuelan ese lugar, se acuerdan de un zafio alcalde y miran con desprecio aquel triste pueblo diminuto y silencioso que envejece a grandes zancadas y donde, desde hace tres primaveras, no nace ningún bebé.

IsidroMoreno

(Mi agradecimiento a Pablo Cavero, Margarita del Brezo, Miguel A. Molina y Sara Nieto. Compañeros de equipo)

EL CONFINAMIENTO LO CURA

Para disimular mi soledad, hace unos días preparé la mesa para diez comensales con sus respectivos servicios de platos, cubiertos y copas. En las sillas, junto a la presidencia, senté al oso gigante y a un gran conejo de peluche, ambos de una tómbola; también a varios muñecos de mis nietas y una muñeca grande hinchable (de niños, ¡eh!). Eran variopintos los personajes a la mesa pero fue mi comida más animada desde que empezó el confinamiento.

Ayer, para alegrar el ambiente, lancé a la piscina un montón de pelotas, balones, muñequitos, flotadores, el gran flotador del unicornio y el inmenso flotador del cisne. No entienden de mascarillas ni de distancia social porque todos se van al mismo rincón de la piscina, pero es bonito verlos apelotonados y meciéndose con el balanceo del sutil oleaje.

Hoy era el día de bromas y juegos. Me he situado al borde de la piscina y mientras miraba al cielo, me he dado un empujón que he caído sin remedio al agua. Pobres zapatos, reloj, móvil y americana. Luego me he arrepentido de la broma.

Ahora estoy detrás de la puerta de la despensa jugando al escondite, llevo dos horas aquí y todavía no me han encontrado. 

 

IsidrøMorenø