VUELVE CUANDO QUIERAS

 

Llamó solicitando caridad. Abrieron la puerta. La bañaron exquisitamente. Fue invitada a la cocina. Degustó suculentos manjares. Complacida accedió al salón de juegos donde el señor, con refinadas técnicas le otorgó una sofisticada y monumental paliza.

La arrastraron hasta la salida. Allí vio una placa: Marqués François de Sade. Filósofo.

 

IsidroMoreno

(Texto de 50 palabras)

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CORTE DE MANGAS

 

CORTE DE MANGAS

Corría ante las fauces del bulldog percibiendo sus babas con cada ladrido. Acorralado,  optó por saltar al vacío desde la azotea.

Antes de saltar  se giró  y,  con gesto chulesco, se mofó del can.

Como buen gato, sabía que disponía de siete vidas.

El bulldog asomándose al vacío le devolvió el corte de mangas entre sonoras carcajadas, pero no vio la perversa sonrisa del niño que con las llaves en la mano, había cerrado la puerta de la azotea, dejando al can apresado a cielo descubierto y bajo un sol inmisericorde.

El niño no advirtió que su diabólica sonrisa era observada por su madre, que tras adivinar sus andanzas, le castigó a realizar las más arduas tareas de limpieza.

Pero nadie, al parecer,  vio entrar en la casa a un gato callejero, que en su afán de huida fue a parar a la azotea.

Corría ante las fauces del bulldog percibiendo sus babas con cada ladrido. Acorralado, optó por saltar al vacío desde la azotea.

Antes de saltar  se giró  y,  con gesto chulesco, se mofó del can.

Era su séptima vida. Como buen gato, sabía que disponía de siete. Pero no supo contar.

 

IsidroMoreno

DE TAL PALO

DE TAL PALO

Por fin descubrí la causa del hedor en  la biblioteca. Ahí estaba el libro, con aspecto de nuevo por su parte superior, sin embargo la inferior, estaba putrefacta, viscosa e infestada de insectos que devoraban buena parte del lomo y pastas del joven ejemplar. Extrayéndolo de la estantería y, con dificultad, leí el título: “Con fecha de caducidad”. El autor era un corrupto y conocido político.

 

IsidroMoreno

(Para concurso “Universo de Libros. Restricciones: Tema “Los libros”. Texto máximo: cinco líneas Word en Arial-12)

PREVIO

PREVIO

Cientos de veces visité Le Louvre para observarla a hurtadillas, pues quedaba sonrojado e intimidado por ese amor platónico, pero ella no dejaba de mirarme.

En mi estudio, sin su escudriñadora expresión, quería pintarla, copiar la intrigante hermosura que Leonardo, egoístamente, había reflejado en el lienzo.

No podía ubicarla en el sfumato del paisaje. El solemne contorno de su figura tampoco me descifraba su voluntad. Su mirada sugería no sé si amor o  burla hacia mí. La sonrisa me parecía un enigma, porque sus labios parecían haberme hablado y quererme hablar, pero ¿qué me reprocharían o a qué me invitarían?

-No pintaré su boca y con ello, ni su sonrisa ni su palabra. Obviaré su mirada  quizás traicionera. No quiero perfilar  su silueta, pues su arrogancia podría humillarme y tampoco trazaré un fondo de paisaje que ubicarla jamás lograría.

Solo y ante el blanco lienzo, únicamente me consolaba, imbuirme del espíritu de Leonardo frente a la limpia tabla, anclándome en los segundos previos a fijar su primera pincelada; antes de esbozar cualquier singular belleza o enigmática expresión.

Y así, orgulloso, conservo mi obra: un lienzo blanco encuadrado en robusto marco.

 

IsidroMoreno

EL CÁNTARO A LA FUENTE

 

EL CÁNTARO A LA FUENTE

En el parque, mi compañera y yo siempre coincidíamos con Gala y su compañero, pero observaba que ellos cada día se demoraban más en enlazarnos el collar canino para regresar a nuestras casas.

También, desde hace unos días y tras el paseo diario, venimos los cuatro a la casa de Gala. Son muy comprensivos nuestros dueños, pues nos dejan a solas en la terraza, debe ser para no intimidarnos ni interrumpirnos en nuestros juegos y caricias.

Hoy, alertado por ciertos gritos y jadeos, he visto a través de la puerta de la terraza, que mi dueña y el amo de Gala, parecían imitarnos en ciertos juegos y —al parecer— se divertían mucho.

Me encanta Gala, pero creo que a mi dueña le encanta más el dueño de Gala.

IsidroMoreno

 

JUDAS

 

JUDAS

Tras el estallido, corremos desenfrenadamente entre la multitud, abriéndonos paso y recibiendo codazos y golpes de las gentes que nos rodean. Tanto mis compañeros como yo, ignoramos hacia dónde y por qué corremos atropelladamente.

Un mal presagio me ha hecho dar media vuelta. La multitud ha comenzado a gritar. Algunos me golpean, me sujetan. Para defenderme, amago una embestida contra un pelma que quiere sujetarme del cuello. Más gritos y  lluvia de golpes.

Aparece un colega al que llaman cabestro, indicándome que dé media vuelta y le siga, pues con él todo irá bien. Y continuamos por la calle Estafeta.

IsidroMoreno  

(Texto de 100 palabras)