EL TIEMPO CAMBIÓ EL CUENTO

 

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Era un amigo del barrio aunque sufría sus humillaciones de cabecilla del grupo. A menudo, además de comerse mi merienda, ya me ordenaba de qué tenía que ser el bocata del día siguiente.

Hoy en mi despacho recuerdo sus tropelías, mientras, sentado ante mí, me suplica un puesto de trabajo.

IsidroMoreno

(Texto de 50 palabras)

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LOS MIL Y UN PUNTOS DE LA RAE

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Según últimas declaraciones de la RAE acerca de la no obligatoriedad de usar el punto como signo separador en las cifras, además de otras exenciones, el PUNTO, indignado, se ha declarado en rebeldía y ayer, ante las puertas de la RAE, con representantes de casi todas las clases y especies de puntos, reivindicaban su ancestral labor y sus puestos de trabajo.

Reporteros y periodistas nacionales e internacionales asistimos a tan insólita cita, si bien, no se trata de la primera ya que, el pasado año, Isidro Moreno nos narró fielmente la concentración reivindicativa de signos ante la RAE, en su popular relato «Manifestación Lingüística» (“Relatos para ratos”, Ed. Letrame)

En los alrededores de tan insigne academia, a través de las múltiples pancartas redondas, pendones oblongos y otros distintivos, pudimos conocer a muchos representantes sindicales de las diferentes clases, estratos y labores de los puntos.

Mi primera entrevista al punto de la mañana, fue decepcionante pues no obtuve contestación alguna y con gestos, me indicó que preguntase al siguiente pues él era solo un punto y seguido. Tampoco obtuve mucho con la siguiente pareja, ya que se trataba del punto y coma, que tal y como se viene sospechando, su relación es algo más que una mera relación laboral, al fin y al cabo, el roce hace el cariño y no quise interrumpir su idilio. Lo mismo me ocurrió con el dueto «Dos puntos» que mantenían una amanerada discusión sobre la fiesta del orgullo gay.

Colgados en la rama de un árbol, jugaban tres jóvenes puntos mientras que desde abajo, un punto y aparte les voceaba con autoridad: Os he dicho que sois suspensivos, no suspendidos. ¡Bajad del árbol!

Aquello más parecía una feria que una manifestación reivindicativa. Unos palitroques desfilaban presurosos hacia unas cajas de cartón de las que cada cual sacaba un punto y se lo colocaba a modo de cabeza. Eran los puntos sobre las íes. No pude entrevistarlos pues corrían y reían como auténticas hienas, jiiii, jiii. También, además de unas cursis Ues buscando su diéresis, acudían a dicha caja muchos signos de admiración e interrogación, que como pollos decapitados y desnortados, buscaban un punto que ponerse por cabeza.

En el suelo, se había dibujado una cruz y en cada extremo se situaba un punto cardinal para orientación de los asistentes. En el punto N, junto al Punto Limpio, una barbacoa vendía chuletas al punto. El punto Este estaba despuntado y el Oeste, lejano.

En el punto Sur, se concentraba el colectivo del Punto textil por el que descubrí puntos que desconocía, pues estaba el punto de cruz, punto de arroz, punto de ganchillo, punto nido de abeja, punto roma, punto gotas, punto calado… mareado por tanto punto, me dirigí al punto de encuentro donde encontré un desesperado punto de fuga buscando al punto G. Ni qué decir que no me hizo ni punto caso.

A punto de empezar la lectura de reivindicaciones y queriendo rehacer punto por punto mi índice de los puntos asistentes, a punto estuve de tropezar con un puntillo musical de esos que, aun siendo pequeñitos, son capaces de añadir la mitad de su duración incluso a toda una redonda en el pentagrama musical.

De pronto recordé que tenía mi Fiat Punto mal aparcado y peligraban mis puntos del carnet con otra nueva multa. Gireme rápidamente y por encontrarse en mi punto ciego, no vi un hermoso árbol a mi izquierda con el que me partí la ceja, afortunadamente un samaritano punto llamó a los puntos de sutura que rápidamente me cosieron y pude abandonar el lugar no sin antes dar las gracias al samaritano y ¡qué puntazo!, pues resultó ser el punto final.

IsidroMoreno

(Dedicado especialmente a mis amigos J.A. Barrionuevo y Fina Nieto que me inspiraron el relato. Abril-2018)

MUSAS

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Sugeríamos oníricas historias, despertares, les hablábamos de temores, de dinosaurios…

Aquel día, nadie nos escuchaba. Sólo un escritor nos acogió pues necesitaba escribir una muy breve pero grande historia.

Antes de echarnos de su casa, Augusto ya había escrito un relato de dinosaurios.

Desde entonces, esperó a diario nuestra visita.

 

IsidroMoreno

(Texto de 50 palabras)

 

En las fronteras del arte

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Entre veladores, sombrillas, turistas y entusiastas, vestida con estridencia y adornos de faralaes, recita estrofas, quizá de sevillanas o bulerías.

Se acompaña con su guitarra que desacompaña la desafinada tonadilla pero, con tanta gracia y entusiasmo, que contagia y arranca una sonrisa del alma.

El cariño entrega y atrae con su humilde salero. Alcanza las fronteras del arte que, en sueños, traspasa en su ingenuidad ingeniosa.

La música sentida, una guitarra que tocar no sabe, una voz sin depurada técnica que, con desparpajo, canta palabras y versos sin rima pero que llegan, que encantan, mas no afinan.

Su guitarra acompaña con ignotos acordes en rebeldía, libres y en anarquía. ¿Quién dice que derramar cariño no es arte?

Su público, Sevilla, Triana, Chipiona… con afecto le saludan y la reclaman. Ella, la mano y el corazón les agita.

Le llaman La Pantojita.

 

IsidroMoreno

(Para concurso de VIII Quedada Microrrelatista. Sevilla-2018. Tema, personajes de Sevilla)

Imagen: Internet