SUPLANTACIÓN

Resultado de imagen de Imágenes de piras de la inquisición

Yo no la he escrito, dijo el escribano. Yo tampoco, agregó el alguacil. Pues juro que yo no he visto ni autorizado esa orden, repuso el fiscal.

El rostro del inquisidor cambió de color y apenas pudo articular la voz de, ¡alto!, porque los desgarradores gritos ya se habían acallado y la pira seguía convirtiendo en cenizas el cuerpo lozano de aquella molinera que, siendo  inocente,  fue acusada y arrastrada a la hoguera por el mismo encapuchado que urdió la sustitución del reo.

 

IsidroMoreno

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