EL REGALO

 

EL REGALO

Una vez reunidos todos los amigos, le vendaron los ojos al homenajeado Cándido y lo llevaron hasta uno de los dormitorios de la vivienda, para presentarle el magnífico regalo que le otorgaban al más joven de la pandilla que, aunque espabilado e inteligente, no dejaba de tener un aura de inocencia y candidez que hacían honor a su nombre.

Le dejaron solo ante su regalo. Ellos observarían secretamente tras la puerta.

En la cama, sobre la impoluta colcha de seda, resaltaban unas insinuantes curvas, cuerpo de textura suave, una estrecha cintura, un largo cuello y tonos cálidos, claros y brillantes, aunque los ojos de Cándido se clavaron insistentemente en el geométrico ornamento que enmarcaba aquel fabuloso agujero negro.

Su corazón latía desbocado ante tanta belleza deseada desde hacía mucho tiempo, por lo que Cándido, el día de su decimocuarto aniversario, no podía reprimir su deseo de tocarla.

La tomó en sus brazos y apoyándosela suavemente sobre las piernas, sus dedos comenzaron a acariciar aquel adorno de marquetería artesanal que rodeaba el agujero del instrumento y, acto seguido, comenzó a rasguear las cuerdas de aquella deseada guitarra.

La tomó en sus brazos y apoyándola suavemente sobre sus piernas, los dedos comenzaron a acariciar esa filigrana de marquetería artesanal que bordeaba el oscuro agujero del instrumento. Acto seguido, comenzó a rasguear las cuerdas de aquella deseada guitarra.

IsidroMoreno

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